Con la orquesta al lado de la cama del hospital

En Argentina músicos profesionales visitan hospitales, geriátricos y centros de salud. Hoy en día sus conciertos se realizan en más de diez países. También en Europa.    

Durante años ha estado exigiendo su cuerpo a los más altos niveles. Saltó por el aire, caminó de puntillas y se giró con la mayor frecuencia posible incontables veces alrededor de su propio eje. Y ahora está allí, acostada en alguna cama de un hospital en Perú, sin poder moverse mucho, mirando al hombre con el chelo, que está al lado de ella. El cuerpo de la mujer ha envejecido, por supuesto, sus huesos son frágiles, pero el corazón sigue latiendo. Mañana espera una operación a la cual no sabe si sobrevivirá. Pero eso no importa ahora. Porque Jorge Bergero, el chelista de Buenos Aires, ha iniciado El Carnaval de los Animales, del compositor francés Camille Saint-Saëns (1835-1921). Y de repente la mujer comienza a bailar con sus brazos. Acostada y con los ojos cerrados. La ex bailarina conoce la pieza y su cuerpo no puede evitar el disfrute de los sonidos.

“Siempre cuando relato esta historia se me pone la piel de gallina”, dice Jorge Bergero. “Uno aprende a establecer una conexión increíble, incluso con gente que antes ni conocía”.

Jorge Bergero es músico en la orquesta del Teatro Colón, la orquesta sinfónica más antigua de Argentina. La historia del encuentro con la mujer en Perú la cuenta en el programa estadounidense America Now. Incluso CNN, BBC y la más lejana Daily Times Pakistan hicieron una nota sobre él y su iniciativa Música para el Alma, así como medios de comunicación en Ecuador, Bolivia, Uruguay y Argentina. El interés por los músicos de orquesta que tocan en hospitales privados y públicos se ha vuelto tan grande, que hoy en día tienen una portavoz para que proporcione información a los medios de comunicación.

Música para el Alma (MPA) comenzó por la novia de Jorge Bergero: María Eugenia Rubio, una joven flautista que en el año anterior a su muerte, en el 2011, fue perdiendo su fuerza para hacer música. Entonces al hospital llegaron sus amigos con clarinetes, oboes y violines e interpretaron a Bach, Beethoven y Vivaldi junto a su cama. Pero la música no sólo fue escuchada por Eugenia, sino también por las otras personas en la sala: enfermeras, médicos, pacientes y familiares. Y los músicos se dieron cuenta que lo que estaban haciendo les hacía bien. Incluso a ellos mismos como músicos. “Era como si algo se estuviera reconfigurando en nosotros”, recuerda la cantante y percusionista Laura Delogu, quien ayudó a plasmar el MPA poco después. “Actuar en los hospitales donde estás en contacto directo con la gente te recuerda por qué una vez te hiciste músico”.

Una red de 2.500 músicos
MPA comenzó con ocho personas, un año después sumaban treinta, y hoy en día existe una red de alrededor de 2.500 músicos en toda Argentina. Los músicos realizan uno o dos conciertos por semana en distintos hospitales, geriátricos y centros de salud. Por la gran demanda MPA incluso estableció una base de datos donde las instituciones y los músicos pueden registrarse para coordinar el próximo concierto. Además de las orquestas clásicas -el concierto más grande con 65 músicos y 50 cantantes se llevó a cabo en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires- ahora también se presentan músicos de jazz y tango. Los pacientes que no se pueden mover son visitados en grupos más pequeños directamente en sus habitaciones. “Así uno entra en contacto con gente que de otra manera no verías”, dice Laura Delogu. Ella ya no actúa en el escenario de MPA, ahora se encarga del trabajo con los medios y se asegura de que los conciertos se transmitan desde los hospitales, a través de LifeStream, por las redes sociales.

Lo que hoy se aplaude desde todos lados inicialmente fue recibido con gran desconfianza. Al principio, los responsables de las instituciones no podían entender el hecho de que músicos y cantantes famosos quisieran tocar en su hospital. Laura Delogu dice que la presencia mediática de los últimos años ha contribuido en gran medida a la apertura de las instituciones. Además MPA hace un año y medio se constituyó en una Organización No Gubernamental, dotándose así de un fundamento jurídico. Hoy en día incluso reciben el apoyo del Ministerio de Salud. “Igual, económicamente queremos seguir siendo independientes”, subraya la portavoz para los medios de comunicación.

Los conciertos en los países vecinos son financiados por mecenas, al igual que los viajes a Europa. MPA Argentina ya ha actuado en hospitales de Francia, Italia e Israel, junto con músicos locales. La esperanza de Jorge Bergero y su equipo es que, con el tiempo, se forme una red internacional de músicos solidarios que actuarán en público de forma gratuita.

Más información:

musicaparaelalma.org

donaronline.org/musica-para-el-alma-asociacion-civil/amigo-mpa 

Autor: Romano Paganini

Foto principal: En algún Hospital en Buenos Aires: Dos violinistas dan la bienvenida a un paciente al concierto. – Todas las imágenes de esta publicación fueron entregadas gratuitamente a mutantia.ch por Agustín Benencia, el fotógrafo voluntario de  Música Para el Alma.