Romano Paganini
Periodista y operador de mutantia.ch

 A los 14 años Romano Paganini sabía que quiere ser periodista, a los 23 lo era y a los 22 lo echaron la primera vez de un trabajo – antes de que había podido culminar sus estudios en la escuela de periodismo en Lucerna. Razón oficial: diferencias con el alineamiento político del diario Neue Luzerner Zeitung. El trabajo siguiente, dentro del servicio civil estatal, en la cárcel de deportación en Zúrich, también terminó con un despido, razón: un riesgo de seguridad incalculable. Y después de un año y medio como editor en el diario Tages-Anzeiger, que terminó en 2009 nuevamente con un despido – al menos está vez juntos con un cuarto de todo el personal – armó su mochila y se fue hacia el oeste. En Argentina primero enseño alemán a gerentes aburridos de Volkswagen y a partir de 2012 trabajó como albañil en construcción de barro y como huertero en la costa. En ese entonces también se casó para no tener que viajar cada tres meses a Uruguay a renovar su visa. El título “falso turista” emitido por del ministerio de migración lo llevó con serenidad. Periodísticamente se especializó en ese entonces en la agroindustria. Pero después de varios viajes en los monocultivos de soja llegó a la conclusión de que sea mejor por su salud de dedicarse a temas que motivan de vivir. Entonces en sus siguientes investigaciones se encontró con gente, que ya estaba construyendo realidades constructivas para las siguientes generaciones. Fines de 2017 compiló todas las entrevistas y reportajes en un libro y lo llamó “Manos de la Transición – Relatos para empoderarnos”. La traducción al alemán debe estar terminada hasta fines de 2018. Hoy en día tiene 35 años, vive en Ecuador, estudia medicina China y da clases de Chi Kung. Y escribe. Para si mismo, para el mundo y para mutantia.ch

 

Foto: mutantia.ch

Katharina Hohenstein
Trabaja de forma independiente y corrige los textos de Mutantia en Alemán

Creció en Rheingau-Taunus en la provincia Hessen/Alemania. Cuando era niña dedicó mucho tiempo a pasear por el bosque con el perro del vecino y a leer en el sofá. Hoy sigue compartiendo mucho tiempo con sus dos perros, caminando por bosques y campos. Y también le sigue gustando leer buenas historias. En las décadas entremedias vivió mucho tiempo en Estados Unidos: después de su educación superior en el medio-oeste, durante y después de sus estudios de filología moderna (Fráncfort) en San Francisco, California. De vuelta en Alemania dictó cursos de idiomas para banqueros y, entre otras cosas, fue vocera de una empresa inmobiliaria. En el 2005 fundo, junto con otros, una revista de arte y cultura que se llama vissidarte y que se difunde en el Tirol del Sur/Italia, valle donde habita. Hasta hoy en día es Co-jefa de la redacción y Co-editora. En el municipio Mals (Vinschgau) vivió como fue el proceso del plebiscito por “un municipio sin pesticidas” logró un voto tan claro a favor. En la cocina de su casa cocina los menús de los lugares visitados – con mucha pasión pero con poco talento. Sin embargo está planeando un librito internacional de cocina con recetas de ciudadanos de Mals que trajeron sus especialidades de su tierra del nacimiento. Ella tiene la esperanza, de que los ingredientes de esas recetas se cultiven alrededor del municipio. Además, realiza trabajos de comunicación para proyectos relacionados con el ambiente y la cultura, es curadora, escribe para medios locales, le interesa el arte del renacimiento italiano, ama la luz del Obervinschgau y tiene sus manos casi tanto tiempo en la tierra de su huerta como sobre los teclados de la computadora. Por supuesto, algo que pronto puede cambiar nuevamente.

 

Foto: Angelika Beck-Wheathers

Marizu Robledo
Es todóloga y corrige los textos de Mutantia en Español

Tiene dos hermanas y un hermano menor, además de una buena cantidad de hermanos y hermanas de la vida, y Amelia, una bonita perra. Su gente vive distribuida entre España, Chile y Argentina, la mayoría listas y listos para agarrar sus mochilas y seguir viaje. Como ella: Vivió en Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata, Bariloche y en 2014 se fue dos meses a Rio de Janeiro. Tres años después dejó Argentina para buscar suerte en Ecuador o mejor dicho: su Buen Vivir. Lo encuentra en sus caminatas de montaña, en trabajar la tierra y en la práctica del Aikido. El arte marcial japonés la atrapó de inmediato. Y aunque lo practica recién hace un año, le fascina como pocas cosas en su vida: los movimientos, el contacto con el oponente, las caídas. La paz interna que le va generando el Aikido le ayuda en la construcción de la paz externa. Fuera del tatami, insiste con su título de socióloga en corregir tesis y ensayos de estudiantes, además de normas universitarias como APA o Vancouver. Por otro lado, acaba de terminar su profesorado en Español, adora al escritor uruguayo-argentino Horacio Quiroga y, como buena latinoamericana, siempre lleva consigo algún amuleto para la buena suerte. Años atrás empezó y dejó el estudio de la música popular, y hoy puede ser cocinera vegana, moza, vendedora de comida, reseñadora de libros o correctora de los textos de Mutantia en Español. En una palabra: es todóloga. Y como todos los todólogos y todólogas del mundo sabe muy bien que siempre se debe estar alerta: Mañana podría llegar otra tarea.

 

Foto: mutantia.ch

Alejandro Ramírez Anderson
Fotógrafo

Nació en México, tiene nacionalidad guatemalteca, creció y se formó en Cuba, ha vivido en Nicaragua y Venezuela y actualmente reside en Ecuador, a pesar de eso lleva bien sus problemas de identidad. Fue padre desde los 16 años, y esto se convirtió en el motor para hacer cosas en la vida, fue fumigador, promotor cultural, sonidista, fotógrafo y finalmente casi sin querer estudió cinematografía, especializándose en documentales, pretexto ideal para conocer personas, situaciones sociales y viajar. De niño uno de los mayores regaños que recibió fue por andar descalzo en el monte, al parecer esto lo conectó para siempre con la tierra, pues actualmente dedica gran parte de su obra a la agroecología y siempre busca la manera de sembrar. A sus 45 años reconoce que lo que más placer le ha dado en la vida es ser padre de sus 4 hijos y abuelo de su nieta. Disfruta por igual el trabajo colectivo en sus documentales cinematográficos, como el íntimo con la fotografía.  

 

Foto: Alejandro Ramírez Anderson 

La página de Alejandro: https://bit.ly/2OZ87dK

Catalina Perez Camargo
Ilustradora

La Cata, como le dicen en Ecuador, es una apasionada del dibujo. Cada uno de los países donde vivió le han llenado un poco de color las manos y de sueños el corazón. Pero como la vida se impone y trae a todos su pesar, esas tristezas de las que también aprendió han puesto el toque de blanco y negro que se requiere para hablar desde la ilustración. Mamá del Mateo, hija de Sofía, siempre curiosa, comenzó a militar desde muy joven contra el miedo y la injusticia. Eso le forjó el alma, y quizás arrugó un poco sus manos, pero también le dio la fuerza para combatir el susto de empezar de nuevo cada vez que haga falta. Un día, en Francia, decidió estudiar animación, para darle vida a los dibujos que ya hacía. Ahora, escribe, corrige, dibuja, pinta y anima desde Ecuador, con la convicción de que unidos hacemos más, con las ganas de un mundo más justo para Mateo y para todos.

 

Foto: Rodrigo Buendía 

La página de Catalina: https://bit.ly/2PTmYvn