Ideas, propuestas, utopias: lo que necesita el mundo post-pandemia son personas con creatividad, no con miedo. Acá algunas de ellas que comparten sus pensamientos y acciones.

Claudia Acevedo Pérez, editora de libros – Habana (Cuba)

No quiero volver a la vida cotidiana de antes de la pandemia… 

…porque la vida de antes ya no existe. Los individuos hemos estado obligados a replantearnos la velocidad con que vivimos. Siempre recuerdo las escenas veloces de Koyaanisqatsi, muestra la naturaleza, la presencia humana y su impacto en el mundo; es de esas películas que son básicamente experiencias sensoriales. La pandemia impone detenerse para luego escalar lentamente: hasta ahora no habíamos visto el mundo.

Mi propuesta:

Amar más al prójimo.

Mi contribución:

Todos los días hacer un gesto para contribuir a la libertad. Sin libertad nada es verdaderamente posible.

Pascual Pérez Jiménez, Licenciado en Ciencias de la Comunicación y con estudios de maestría en Desarrollo Rural Sostenible, Agroecólogo y Político Maya – Ixcán (Guatemala)

No quiero volver a la vida cotidiana de antes de la pandemia….

…porque ha sido una vida dentro de burbujas de codicia, intrigas y descalificaciones. Acá es donde tengo la convicción de refundar los valores sociales y renovar compromisos por un mundo mejor. Soy agroecólogo y seguramente cuando esto se „normalice“ tendré nuevos aliados, porque después de todo, el Covid-19 es de laboratorio, es parte de un plan macabro para destruir economías o para matar a personas de la tercera edad (a las cuales me sumaré pronto). Independientemente del origen, sabemos que hay fuerzas grandes que nos pueden eliminar: potencias con sus armas de exterminio masivo -atómicas o bacteriológicas- y también la naturaleza que nos pasa facturas de nuestra ingratitud, como está ocurriendo en este contexto del Covid-19.

Mi propuesta:

Yo propongo retomar los valores y sabiduría ancestral; hay grandes Acerbis en salud, agroecología, cosmovisión, espiritualidad, justicia o derechos humanos en general. Propongo articularnos para fijar un imaginario colectivo que nos dé la pauta para recuperar la democracia y la institucionalidad. Pienso en una economía mixta donde el Estado tenga un 51 por ciento de las acciones y vaya superando la inequidad y exclusión en todo sentido. A estas alturas, a excepción de los procesos revolucionarios y socialistas de Cuba, Venezuela se encuentra en una situación de vulnerabilidad donde solo el pueblo salvará al pueblo. La oleada anti sistema protagonizada el año pasado por las fuerzas progresistas de América Latina solo ha servido para que el neoliberalismo se reacomode, conformándose con un triunfo socialdemócrata en Argentina, pero provocando graves reveces en Bolivia y Ecuador. En Colombia y Brasil se mantiene la ofensiva contra los pueblos originarios y aislados.

Mi contribución:

No es mi intención ser analista del contexto mundial; sí insisto en que el mundo con un poder unipolar se ha terminado y ahora países pequeños pueden hacer la diferencia. Yo aportaré con mi humilde esfuerzo; trataré de articular fuerzas desde lo local y de avanzar hacia la reconstrucción del tejido social, la reconstitución de los pueblos y el establecimiento de un Estado plurinacional.

Karla Paola Morales Rubio, Marketing y Gestión de Negocios – Ambato (Ecuador)

No quiero volver a la vida cotidiana de antes de la pandemia… 

….ahora quiero captar la energía que está libre en el universo.

Mi propuesta:

Valorar las cosas sencillas y simples que nos brinda la vida y dejar de pensar que las cosas materiales son las que nos dan felicidad.

Mi contribución:

Tomar consciencia hacia el medio ambiente limitando nuestra cultura de consumo.

Andrés Felipe – Parque Nacional Tayrona (Colombia)

No quiero volver a la vida cotidiana de antes de la pandemia… 

…por eso decidí disfrutar de la vida abundante del campo, de ver la libertad de las aves y escuchar la sinfonía mágica de todos sus cantos a la vez.

Mi propuesta:

Recibo propuestas permaculturales para parcelas de 1 a 3 hectáreas.

Mi contribución: 

45 hectáreas, actualmente cerca a la vereda cañaveral por el Parque Nacional Tayrona. En una sola hectárea tenemos más de treinta variedades de alimentos creciendo.

Mirian Cisneros, presidenta de Sarayaku (Ecuador)

El mismo día que el Estado de Excepción entró en vigencia en Ecuador, el 17 de marzo de 2020, la comunidad del pueblo originario kichwa de Sarayaku vivió una catástrofe, que le afectó de forma inmediata: el desbordamiento del río Bobonaza devastó criaderos de pollo, pisciculturas y chacras, y dejó cien familias sin casa. Mirian Cisneros es presidenta de Sarayaku (Ecuador) y nos comparte aquí su perspectiva respecto a la doble crisis que vive su comunidad.   

La pandemia ha cambiado drásticamente casi todo lo que hacemos: cómo trabajamos, cómo controlamos nuestra salud, cómo educamos a nuestros hijos y cómo cuidamos a los miembros de nuestras familias. Algunas cosas nunca volverán a ser como antes. En Sarayaku estamos viviendo una doble crisis por el desbordamiento del río, que dejó con otra mirada a Sarayaku. Nos preguntamos cuánto tiempo necesitamos mantener y cuán severas deben ser las restricciones sociales y culturales sobre las formas de vida de los pueblos indígenas. Cómo un virus nos ha cambiado la vida. Para un nuevo cambio debemos ser responsables. La responsabilidad y la consciencia esta en cada uno de nosotros”. 

Luis Carlos Marrero Chasbar, Teólogo – Havana (Cuba)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia, porque…

… “lo de antes” ha puesto de manifiesto cuan frágiles somos como seres humanos en este cosmos habitado. “Lo de antes” ha causado enfermedades, pandemias, egoísmos, consumismos, separatismos y miles de “ismos” más que no deberíamos seguir reproduciendo. “Lo de antes” nos divide en clases, nos hace norte y sur, arriba y abajo, nos cosifica. No quiero volver a la vida “de antes”. Me niego rotundamente a esa forma de concebir, sentir, relacionarme y vivir. Quiero ser uno más dentro de esta gran creación, ser árbol, viento, mar, montaña. Invito a que reflexionemos en esto. Tenemos ahora en nuestros corazones la oportunidad de cambio, y de transformar la casa común en un verdadero espacio sagrado de convivencias.  

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Primero pensar que estamos ante una nueva oportunidad de vida, y eso es esencial. De replantearnos realmente quiénes somos y cuál es nuestra misión para este nuevo tiempo. De fortalecer estrategias basadas en la amistad, en la solidaridad, el cooperativismo, y miles de formas diferentes de relacionarnos. Propongo que aprendamos de una vez que no somos el centro del universo, sino parte de él y que estamos entrelazados en todos los órdenes. Propongo que nuestras fronteras ideológicas, religiosas, económicas y físicas sean solo recuerdos de la “vida de antes”. Son tiempos de propuestas alternativas, de que nuestros pueblos originarios, afros, campesinos, mujeres, niños sean nuestros verdaderos maestros.   

Y así contribuyo:

Desde cada rincón en el cual me encuentre. El cambio comienza por uno mismo y por casa. Cada espacio de participación, de aulas, de reuniones, de encuentros con amistades, de fiestas, cualquier lugar puede ser el momento preciso para crear otra manera de ser y sentir. Ayudar en todo lo posible a cualquier proyecto, idea, sueño que siempre tenga como horizonte la dignidad del ser humano y la creación. Mi apuesta es seguir en este hermoso chaquiñán (significa camino en kiwcha) de la casa común. Apostar por sus gentes con sus aciertos y desaciertos. Esa es la misión que Dios me ha dado y aseguro que trataré de cumplirla con todas mis fuerzas.

Mariana Karina Acosta (49), madre, agroecologista, educadora – Concordia (Argentina)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia…

…porque entiendo que la “normalidad” de antes era la crisis. Sabíamos que íbamos a colapsar de alguna manera. Esta vez es un virus el que nos llama a entender que somos seres vivos frágiles. Nosotros no mutamos tan fácilmente para protegernos. Nos encontramos totalmente debilitados en nuestra inmunidad colectiva, debilitamiento que además de otros factores, el cambio climático, el agua y los alimentos contaminados han tenido mucho que ver.

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Rescatar el valor de las especies silvestres de plantas, esas que crecen en forma espontánea rebelándose al diseño del mercado que las bautiza maliciosamente malezas. Estas especies son comida fresca, sana, nutritiva y sin costo. Están al alcance de nuestra mano. Tenemos que fortalecer sistemas de producción individual y familiar, así como cambiar conductas de consumo nocivas para nuestra condición de seres vivos, pues la contaminación de los recursos vitales como el agua, el suelo y el aire, contribuyen a enfermar nuestros ambientes y por ende a nosotros.

Y así contribuyo:

Yo sola no… Es momento de pensar en colectivo. Hace tiempo que venimos haciendo un trabajo de hormiga, mostrando, educando, incentivando a rescatar saberes que proponen volver a la naturaleza, volver al conocimiento ancestral de entender que somos un todo, y como tales, tenemos los mismos recursos vitales que los demás seres del planeta. En lo personal ayudo a decodificar el uso de las especies silvestres y las propongo en preparados convencionales. Ayudo a recordar lo que comían las abuelas, un saber que está ahí, aún a tiempo de recobrarlo.

Darwin Reyes Solis (49) – Quito (Ecuador)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia…

…porque en realidad ya no podemos volver a la misma vida que teníamos antes. Estamos en crisis: esa es la primera evidencia que debemos asumir. No es que el mundo va a cambiar, ya cambió: estamos en aislamiento social, teletrabajando, el gobierno tomará parte de nuestros sueldos, ha muerto nuestra gente por miles, y los sistemas hegemónicos especulan con los precios de las materias primas de las cuales nuestros Estados sobreviven. Ya no podemos ejecutar lo que planificábamos para estos años. Son tiempos de incertidumbre. 

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Hemos de forjar y forjarnos como individuos sólidos que puedan enfrentar al sistema, y que puedan participar en la lucha que se nos viene. Individuos sólidos, personas con una perspectiva autocrítica y capaces de revisar las creencias, prejuicios y hábitos heredados culturalmente. Nos toca a nosotros cambiar los sistemas humanos para generar sociedades democráticas y de riqueza repartida para las grandes mayorías. Además necesitamos comunidades que puedan rehacerse en las crisis y plantear nuevas formas de florecimiento humano. Para poder trabajarla hemos de mirar su diversidad. Esta forma de comunidad la comprendemos como generadora de un vínculo compartido entre sus miembros, que da la posibilidad de llevar adelante los proyectos de vida a pesar y gracias a las grandes diferencias que se manifiestan en la cotidianidad. 

Y así contribuyo:

No es un tema individual, es colectivo. Hemos de ser fuertes para enfrentar al sistema y entrar a la lucha para formar comunidades, pequeñas, como la familia, el barrio, los amigos, la iglesia. Pero hay una comunidad que no podemos olvidar: el Estado. Y esa es una batalla que tenemos que afrontar y pronto. Hemos de reconstruir el Estado, no importa desde dónde. Esa batalla ya ha empezado. Tomemos en cuenta, en cada uno de nuestros pensamientos, cómo cambiar este estado, y somos nosotros los que debemos hacerlo. Seguramente la batalla iniciará en las calles. Por ahora hay que cuidar de la vida. Nos necesitamos vivos.

Milena Recio, madre y periodista – Madrid (España)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia…

… Yo creo que el término de la pandemia está tan lejos que no es fácil hablar de eso todavía. Su azote ni siquiera habrá finalizado en el momento en que al fin se consiga una vacuna. Demorará un tiempo luego para que en los países más pobres –pienso sobre todo en África— se consiga una inmunización universal. En ese sentido, y solo por eso, ya sabemos que de ninguna manera la vida será como la de “antes”. La muerte ya se ha instalado en las familias que quedaron amputadas. Y el miedo a morir, el miedo a un enemigo invisible, ya está también sembrado en buena parte de nosotros, los que estamos vivos y no nos hemos contagiado. Esta experiencia que hemos vivido seguramente nos obligará a ser más celosos con nuestra salud y probablemente, en algunas sociedades, al fin se imponga un modelo de cuidado universal, consiente de que la humanidad dependerá de la prevención de pandemias, de que el interés personal pasará más que nunca por el interés de la colectividad y que la seguridad estará ligada a la solidaridad.

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Primero reorganizar prioridades: ciencia-investigación científica y sistemas sanitarios deben comenzar a ocupar un papel más destacado en la estructura económica y en el interés político. Lo segundo es que los líderes económicos y políticos y la sociedad civil se convenzan de que estamos destruyendo nuestro hábitat y que no es posible seguir sin actuar mientras traspasamos los puntos de no retorno en cuestiones esenciales como el clima, la conservación de especies, el agotamiento de recursos no renovables. Que todo esto nos pasará una enorme factura. Que puede llegar el día, no tan lejano, en que nos sintamos, y seamos, culpables de traer hijos al mundo para luego legarles un planeta invivible, irrespirable. Este coronavirus nos ha puesto frente a esos temas que tienen que ver con cómo organizamos nuestras sociedad y qué uso los dones de la naturaleza.

Y así contribuyo:

Como madre, yo empiezo por la educación de mi hija, que hoy tiene 10 años. Está viviendo una experiencia de confinamiento y riesgo global que mi generación y varias generaciones vivas no conocieron. Esto dejará en su memoria afectiva, en su biografía, una huella. Quisiera que ella fuera consciente de lo que ha tocado, las causas, las consecuencias y los modos de evitarlo. Como periodista trato de argumentar y documentar un modo distinto de pensar el mundo. Las alternativas para encarar una revolución ecosocial. Como persona, me quedo en casa. Me cuido y cuido a los demás. Es lo que trato de hacer.

Ernesto Hernández (57) – Berlín (Alemania)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia, porque…
 
….no me imagino la vida como antes.
 
Mi propuesta para después de la cuarentena:
 
Debemos ser mas conscientes de nuestros actos y de sus consecuencias, revisar nuestros códigos y valores con el fin de encontrar una forma de vida que cuide más al planeta.
  
Y así contribuyo:
 
Yo seguiré demostrando y enviando el mensaje, con mi estilo de vida, de que se puede vivir y ser feliz de una manera más sencilla y menos consumista, seguir renunciando a comprar toda la basura producida que no sirve para nada y que tampoco necesitamos; seguir siendo lo más consecuente posible con todo lo que pienso y digo. 
 

Ximena Antillón, psicóloga, feminista y activista – Ciudad de México (México)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia…

…porque la pandemia nos ha mostrado por un lado lo absurdo de que nuestras sociedades estén organizadas para garantizar la ganancia y no la vida. Por otro lado es urgente, y además posible, cambiar, empezando por proteger los derechos de la gente para una vida digna. La situación nos ha enseñado que la idea del individuo aislado de su contexto es un mito, y que solo podemos vivir en comunidad. Frente al panorama del cambio climático, esto es urgente.

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Creo que es muy importante que empecemos a hablar sobre cuáles son los cambios estratégicos y cómo impulsarlos. Reconocer los aprendizajes de los pueblos organizados y de otros colectivos que han enfrentado el despojo y la violencia con organización.  

Y así contribuyo:

Por un lado, nos toca construir un proyecto político que ponga en el centro la vida, y esto significa que debemos estimular la imaginación política pensando colectivamente, así que me interesa mucho escuchar, leer, aprender, hablar con otras y otros. Por otro lado, es muy importante hacer cosas muy concretas. Por ejemplo, participar en economías locales, procesos organizativos para garantizar nuestras necesidades y redes de apoyo.

Santiago Rosero (41), periodista y cocinero – Quito (Ecuador)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia… 

…porque el apetito depredador de los humanos es muy poderoso, y lo que definitivamente debe cambiar es nuestra relación con el entorno natural y con las especies animales a las que se les está arrebatando su vida y su ecosistema. De todas maneras hay aspectos de esa forma de vida de antes de la pandemia de los que quisiera seguir disfrutando, que tienen que ver principalmente con la cercanía con la gente y la posibilidad del afecto físico. También con aquello que nos permitía compartir el espacio público y tener una relación directa con nuestro entorno; la posibilidad del desplazamiento sin temores, la de la planificación de un mañana cercano sin mayor incertidumbre. En fin, de mucho de aquello que nos constituye como seres sociales. 

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Que estos brotes de solidaridad que se han visto durante estas semanas se constituyan en una forma de organización, en un rasgo esencial de una nueva cultura ciudadana, que no quede en algo coyuntural y de emergencia sino que se instale en nuestros hábitos cotidianos, tanto en las formas de consumo como en las de relacionamiento con los demás. 

Y así contribuyo:

Toda esta crisis sanitaria está atravesada por la comida, desde el posible origen de la misma hasta las necesidades diarias en todos los estratos sociales, pasando por las políticas de emergencia implantadas por los gobiernos. Yo pienso reforzar el trabajo que hago con mi proyecto Idónea –  Rescate de alimentos para poder conducir cada vez más comida rescatada a gente que la necesita, y además estoy montando un centro cultural-gastronómico que busca ser un espacio de reflexión, experimentación y colaboración partiendo de la comida como eje articulador.

Isabel Christina López Hamze, Teatróloga – Habana (Cuba)

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia…

…por el bullicio de las calles, la atribulada cotidianidad, la odisea del transporte público, la hipocresía de los espacios públicos. La vida de antes era más afuera que adentro. Estas semanas de cuarentena han representado para mí una vuelta a las cosas simples de la vida, a la casa como hogar, como familia y no sólo como techo. El tiempo en casa me ha propiciado hacer planes, detenerme a pensar en el camino de las hormigas y en las supernovas, en los movimientos del bebé que llevo en el vientre y en los recuerdos de mis abuelos muertos. Para mí este ha sido un tiempo de paz interior, de introspección, de reconciliación con la naturaleza, de conexión con un mundo espiritual que antes pocas veces había podido percibir. Una vez terminada la pandemia, no quisiera volver a la vida de antes. Ojalá el fin de la pandemia nos brinde la posibilidad de poder ser más sabios para encontrar el punto medio entre el afuera y el adentro.

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Propongo que cada cual sea más consciente de ese equilibrio entre lo material y lo espiritual. Un equilibrio que necesita el planeta y que necesitamos todos para continuar conviviendo con la naturaleza. Propongo volver a los inicios, a pesar de la tecnología y los avances de este siglo, volver a sembrar lo que comemos, volver a comunicarnos con lo silvestre que aún queda en nuestro entorno, volver, amorosamente, a la animalidad que hay en nosotros.

Y así contribuyo:

Mi contribución animal, silvestre, espiritual, será dar de mamar a mi hijo que está por nacer.

German García (39), biólogo, padre, huertero – Chapadmalal (Argentina) 

No quiero volver a la vida como era antes de la pandemia…

…porque de esta manera tengo más tiempo para trabajar la tierra, conectar con el espacio donde vivimos y crecer junto a mi hijo y mi compañera de vida. La “normalidad” anterior te lleva a la comodidad, a la oficina, al almacén. Es justo a lo que no volvería.

Mi propuesta para después de la cuarentena:

Me planteo iniciar algún sistema productivo para abastecernos de huevos. Me imagino un tiempo con más redes barriales, a una escala más chica que en la que quizás uno venía moviéndose. En cambio, mi vida académica la veo más desde casa, haciendo uso de la virtualidad que nos impuso el virus.
 
Y así contribuyo:

Contribuyo con la auto generación de alimentos sanos para poder intercambiar con redes generadas en nuestra comunidad local.
Adelante

Ideas, propuestas, utopias: lo que necesita el mundo post-pandemia son personas con creatividad, no con miedo. ¿Tienes algo para contribuir?

Recopilación de testimonios: mutantia.ch, diseño de imágenes: Ricardo Tobar, página web y redes: Victoria Jaramillo